R.I.P.: Descanse en paz
Y como no podía ser de otra manera, la especie más fiera ha acabado con la más débil: nos lo hemos cargado. Ayer la tiburoncita (al final no tenía cola abajo) murió definitivamente.
Dicen los entendidos que fué a causa de su avanzada edad, y de las graves heridas que le causaron unos anzuelos que portaba clavados en su estómago, y que fueron haciendo mella en el animalito, además de un arponazo en una aleta que a algún subnormal le dió por dispararle en los días previos a su captura. Y con la boca chiquitiiiiitaaa tambien han mencionado de paso que el estrés a que estuvo sometido en su, esperpéntica y cutre, captura sólo precipitó su adiós, pero que era la crónica de una muerte anunciada. Si hubierais visto el barreño donde lo metieron para llevarlo a torturolandia, en una furgo de “Pinturas López”, flipariáis… Manda bemoles señores.
Señor Alcalde, desde esta atalaya le disculpo aunque sólo sea por los chipirones que me invitó en el centro andalú en las pasadas elecciones, pero ya sabe, para otra vez pezqueñines descerebrados no, gracias.


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